LA NEURONA QUE PATINA

LA NEURONA QUE PATINA

Apunte básico

La neurona que patina es tan útil (y necesaria) como la neurona que enrosca. Probablemente la que patina sin la que enrosca se perdería. Pero la que enrosca sin la que patina se encierra, se aísla y se endurece sórdidamente. A lo largo de los siglos, y milenios, el hombre y sus neuronas, se han ejercitado en el noble arte de enroscar y re-enroscar, pero a pesar de todo, no han logrado resolver sus contradicciones y conflictos. Actualmente podríamos hablar de una Edad de Gran Esplendor Global en todo lo referente al noble arte de enroscar. Ingeniería, matemáticas, ciencias, medicina, tecnología, aplicaciones y metodologías materiales y productivas. Pero la comprensión real de la vida y el Hombre, sigue siendo la gran asignatura pendiente. Y mucho peor es la situación si nos referimos a la comprensión y resolución de su propia historia. A mi modo de ver, humildemente, creo, existe un inconfesable tácito acuerdo subconsciente para resolver esta falta, esta carestía, traspasando el problema que nos causa a la neurona que patina, como si de una irresoluble culpa suya se tratara. Curiosamente se la culpa más se evita de todos los modos posibles que ella pueda llegar jamás a responsabilizarse del susodicho problema. De esta guisa se logran dos “maravillosos y mágicos milagros”: Se justifica así el sostenimiento de la marginación de la neurona que patina, “se convierte en un hecho esencial e incontrovertiblemente necesario”, y se logra de paso una perpetua e incuestionable exculpación “fundamentada en el evidente fracaso perpetuo de la pobre neurona en cuestión”. Total: Es un lio de cojones!!! que se convierte en un lastre insalvable que es menester además y por mor de todo lo dicho anteriormente, ocultar sistemáticamente como tal. Y seguimos enroscando y re-enroscando cada vez más virtuosamente, pero también cada vez más ego-aislados en nuestra propia auto-justificación, como si el asunto nada tuviera que ver con nosotros y fuera solo un problema de esa pobre neurona patinadora “y sus quimeras e insuficiencias…”. Pues lo queramos o no, (no sabemos realmente si queremos o no), nos hace muchísima falta abrirnos a la neurona que patina. Por eso, creo humildemente, urge reivindicar, debatir y madurar en la medida de lo posible, la neurona en cuestión. Una neurona que a fin de cuentas, todos tenemos y a todos pertenece.

dijous, 17 de novembre del 2011

SOBRE LA NEURONA Y LAS "DESAPARICIONES"

Muchos son los que piensan (o quieren creer como indiscutible) que lo de la neurona que patina es solo un capricho, o un lujo, o una singularidad solo asequible a algunos "genios" que a fin de cuentas no pertenecen al mundo "real", o como mucho llegan a admitir la posibilidad de su existencia siempre y cuando quede claro "su prescindible uso" y su dependencia indiscutible del resto de neuronas encargadas del noble arte de enroscar. Estos son los mismos que a fin de cuentas nunca han llegado realmente a usarla por sí mismos, y que caen en el error de creer posible el tener una visión más objetiva y realista de las cosas y asuntos aún no participando personalmente de ellos. Incluso existen entre ellos algunos "valientes" capaces de sacar pecho y argumentar sin ningún tipo de rubor que su opinión al respecto es muy superior a la que puedan tener aquellos que hacen uso de la neurona en cuestión. En algunos casos incluso llegan a sostener el criterio de que en verdad la suya es la única opinión demostrable y por tanto la única posible y realmente acertada y aceptable.
     Todo esto, a pesar del embrollo que conlleva, podría ser del todo intrascendente si se tratara tan solo de una discusión o  enfrentamiento subjetivo sin más; pero la neurona que patina está llamada a jugar un papel crucial en todo lo que atañe a  la liberación y objetividad de la conciencia humana, lo cual, juntamente con la obstinada inconsciente percepción y la no menos obstinada reiterada infravaloración, mayoritariamente consensuada o consentida , de la neurona en cuestión; conlleva una fatal y inevitable sucesión de múltiples efectos nocivos y equívocos que acaban atrapando de una u otra forma a todos los individuos de la especie, independientemente del credo, raza, lengua o género, que cada cual use o sea. 
      Con tal conjunto de confusiones sobre La Tierra y dentro de la civilización humana, pudiera incluso llegar a suceder que nos desaparecieran los mejores individuos de la especie, ahogados a fin de cuentas en su propia paradoxal irresoluble contradicción y sensación de impotencia, sin que el resto de los mortales lleguemos siquiera a intuir mínimamente todo aquello que realmente acontece en sus entrañas más sensibles e inteligentes, subterráneamente velados nosotros mismos en nuestras propias obstinadas, inconscientes e intocables supuestas deducciones e incontrovertibles aseveraciones.
      No, no es ningún capricho! Y mucho menos un lujo (por mucho que Voltaire dijese). Y si bien es cierto que la neurona que patina dota, a quien la despierta y ejerce en si mismo, de una singular y ágil creatividad sensible y inteligente, también es inevitable que esta misma neurona ejerza sobre estos mismos individuos una particular presión de autoconciencia  e implicación humana y social, que dadas las circunstancias en las que se ven obligados a moverse, pueden llegar a convertirse para ellos mismos en una carga casi del todo insostenible, sufriendo además en soledad las consecuencias que todo ello conlleven. 
      No se trata aquí, ni mucho menos, de competir, de forma absurda y estéril, los unos contra los otros y viceversa, por destacar y triunfar en lo que a sufrimientos personales se refiere (como si esto no fuera en si mismo una paradoja racionalmente insostenible y emotivamente grotesca), todo lo contrario, se trata de aprender juntos a aceptar y comprender mínimamente el conjunto real de factores que intervienen en la civilización humana, para así salir de estos atolladeros y embrollos actuales, y entrar en otro estado de cosas más lógico y satisfactorio para todos, independientemente del uso particular que cada uno quiera, sepa y pueda hacer de la neurona que patina.


      Así pues y para terminar solo diré dos cosas en una: Al igual que la fraternidad universal nunca llegará a ser "verdad" en los seres humanos hasta que no "madure en" y "nazca de" la barriga de las mujeres(La Mujer), cosa esta que no sucede sin que sepamos realmente si la razón por la cual no acontece está en el miedo e inseguridad que ellas mismas puedan tenerse, o se trata más bien de las patadas que les propinan los hombres cuando sibilinamente menosprecian los viscerales instintos eróticos y maternales que sus barrigas de por se llevan y contienen; la libertad humana (el libre albedrío podríamos también llamarlo) nunca llegará a ser "real" en la consciencia humana hasta que El Hombre no reconozca en sí mismo la existencia de una dimensión creativa y social que hoy por hoy se niega obtusamente a admitir siquiera como posibilidad, sin que llegue a entender ni el mismo hasta que punto es esta auto-negación, y no la existencia de factores externos y alíenos a él (como pretende hacerse creer a  si mismo),  lo que le hace caer y enredarse una y otra vez en los atolladeros, embrollos y despropósitos que a fin de cuentas le coartan y esclavizan sin remisión posible.

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